Conclusiones de la información |
| En esta sección ... |
- El medio físico.
- Evolución poblacional y distribución residencial.
- El turismo, sus implicaciones territoriales y económicas.
- La industria y el comercio.
- Las infraestructuras.
- Los equipamentos.
- La agricultura como actividad económica y conformadora del paisaje.
- La problemática de los recursos naturales, estado y evolución.
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Conclusiones de la información
EL MEDIO FÍSICO
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Tenerife, un territorio diverso y complejo
La primera conclusión del estudio del medio físico de Tenerife constata la diversidad de ambientes que alberga su estructura. Por la elevada altura del edificio insular se establece una zonificación climática altitudinal con al menos cuatro áreas climáticas diferenciadas; la orientación de cada vertiente introduce, en función de su exposición a los vientos alisios rotundas variaciones climáticas a esta zonificación entre la vertiente norte, relativamente húmeda, y las orientadas al sur, de carácter mucho más árido. La naturaleza volcánica de la isla introduce aun otro factor de diversidad en función de la edad de los materiales, los más modernos, escasamente meteorizados, no han dado origen a suelos, que sí se han formado sobre los materiales de mayor antigüedad. Por otra parte las elevadas pendientes del terreno limitan la potencialidad de aprovechamiento en sectores muy amplios. La acción de este conjunto de factores da como resultado una gran variedad de morfologías, suelos y condiciones bioclimáticas que se traducen en claras diferencias en cuanto a capacidad productiva y de soporte de actividades; además da origen a una riqueza ecológica muy notable.
Dicha variedad veda cualquier intención uniformizadora en el aprovechamiento de la isla, y por supuesto en su ordenación.
Tan notable variedad ambiental ha permitido a la población de la isla encontrar recursos para garantizar su subsistencia en las diversas condiciones económicas en que se ha encontrado a lo largo de la historia. Tras la colonización, el poblamiento se emplazó mayoritariamente en las medianías de la vertiente norte, húmedas y mejor adaptadas para la agricultura, permaneciendo casi despobladas las vertientes del sur, áridas y escasamente productivas, las cumbres, dedicadas a aprovechamientos forestales y pecuarios, y el litoral.
Hasta mediados de este siglo, la agricultura fue la base principal de la economía; la adaptación del territorio a tal actividad a través de un proceso costoso y lento de transformación, ha sido responsable de gran parte del paisaje que ha llegado a nuestros días. El primer cambio significativo en el modelo territorial se produce con la explotación agrícola intensiva de productos semitropicales dirigidos a la exportación: a principios del presente siglo la mayor capacidad tecnológica permite la extracción de agua del subsuelo y el transporte de suelos desde la medianía hacia la costa y, con ello, la transformación y puesta en producción de territorios de escasa capacidad productiva natural, pero bien dotados desde el punto de vista climático para este tipo de cultivos. Este proceso induce el desplazamiento de la población hacia las franjas costeras y hacia las vertientes meridionales.
Poco después surge el fenómeno del turismo de masas que, a partir de unos núcleos costeros previos (algunos de ellos con larga tradición turística, como el Puerto de la Cruz) protagoniza una importante expansión sometiendo a importantes superficies del litoral a potentes dinámicas inmobiliario-constructivas. Paralelamente, durante las últimas décadas se ha acentuado notablemente el crecimiento demográfico y económico tinerfeño, con fuertes transformaciones y modernización de la economía y del territorio. Se llega así a un proceso de metropolinización, con tres grandes polos de actividad urbana (la conurbación capitalina, el Valle de la Orotava y el entorno de Las Américas) que coexiste con formas dispersas de ocupación periurbana. La dinámica actual, de alta intensidad demográfica sobre un territorio de escasos recursos, exige una adecuada regulación para garantizar un desarrollo sostenible.
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