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Diagnóstico; Objetivos y criterios de la ordenación

DIAGNÓSTICO DE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA ISLA; PREVISIONES DE EVOLUCIÓN

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La ausencia de un modelo de estructuración global del territorio
La complejidad y descoordinación del marco competencial vigente, en base al cual cada una de las administraciones actúa en el ámbito de sus competencias de modo autónomo puede ser poco relevante en territorios de gran dimensión y sin grandes tensiones de uso. En cambio, tiene efectos dramáticos en un territorio tan limitado, tensionado y frágil como el canario, al propiciar que puedan establecerse ordenaciones o criterios de ordenación dispares para territorios de características equivalentes o políticas de intervención contradictorias desde las distintas administraciones.

La dinámica descrita para la isla de Tenerife, extensible en muchos aspectos para el resto de las islas, no responde por lo general a la formulación previa de un modelo explícito, que desencadene un conjunto de acciones tendentes a conseguir unos objetivos de ordenación. Por el contrario nace de un conjunto de acciones inconexas, y en muchos casos contradictorias, tomadas desde organismos que responden a su particular visión territorial, en unos casos, o sectorial, en otros. Podemos hablar de la planificación, en este caso como un proceso lineal, en el que se responde a las necesidades o problemas planteados con soluciones emanadas de la consideración aislada de dichos problemas y no desde la consideración global de un modelo de ordenación territorial.

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Los planes insulares se plantean como una oportunidad de establecer una planificación integrada, en la que los problemas se aborden desde una perspectiva más amplia que tenga en cuenta la globalidad de los problemas planteados y, paralelamente, la globalidad de los efectos producidos por las soluciones. De establecer un modelo que dé coherencia a cada una de las acciones aisladas que se toman día a día sobre el territorio y que van configurando el territorio que habitamos.

Como hemos visto en los ejemplos descritos para la isla de Tenerife, las soluciones a problemas de un territorio complejo y multifuncional tienen que venir desde la consideración del modelo global, por lo que los planes insulares se constituyen en un instrumento imprescindible para racionalizar la actividad sobre el territorio.