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Diagnóstico; Objetivos y criterios de la ordenación

DIAGNÓSTICO DE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA ISLA; PREVISIONES DE EVOLUCIÓN

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La concentración de actividades e intervenciones en el litoral
A diferencia de épocas anteriores en que la actividad humana se concentró en las medianías y zonas bajas interiores, la franja costera ha sido el área más afectada por los recientes procesos de urbanización. En la actualidad, más del 40% de la población reside en núcleos situados por debajo de los 100 m de altura. Pero además otro 30% de la población habita en 129 núcleos situados entre los 100
y 400 m, lo que supone que más del 70% de los efectivos demográficos tinerfeños residen por debajo de la cota 400.

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La actividad turística ha sido en gran medida responsable de la urbanización intensiva del litoral. Las urbanizaciones han ocasionado daños irreparables en algunos de los mejores ecosistemas litorales de la Isla, por la estrecha vinculación del producto turístico con la playa. Los suelos vinculados a la urbanización turística se sitúan junto a la línea de costa, buscando por lo general ocupar el máximo frente costero. Alturas, volumetrías y densidades excesivas, derivadas de una edificabilidad muy elevada, que no atiende a la configuración morfológica del terreno, macizan el espacio dando origen al efecto pantalla. Se tiende a la privatización del frente litoral, siendo frecuente la ocultación de vistas y el incumplimiento de las disposiciones relativas a las servidumbres legales. En aquellos lugares poco abruptos, pero que no conocieron expectativa de transformación turística, han proliferado las urbanizaciones populares semiclandestinas.

De forma paralela, áreas industriales y grandes infraestructuras de conexión ocupan el ámbito costero. El resultado final ha sido una significativa modificación de la morfología litoral por efecto de la construcción de diques, puertos, piscinas, avenidas y paseos marítimos, etc. En definitiva se configura un continuum urbano que tiende a ocupar toda la primera línea de costa en amplias zonas de la isla, y apenas respeta espacios naturales relevantes y suelos rústicos de interés agrícola. El proceso no se ha detenido: en el suroeste insular, en la franja costera entre Los Cristianos y Los Acantilados de Santiago del Teide se avanza hacia la formación de un continuo urbano impulsado por el crecimiento de los centros turísticos del litoral y los núcleos residenciales de la medianía baja, ligados a la actividad de dichos centros. En el caso de la costa de Adeje, el planeamiento persigue la ocupación de todo el frente costero en una profundidad considerable. En las zonas de medianía baja, especialmente en la vertiente norte, el turismo residencial, de estadías prolongadas sobre los tres meses, se extiende por las laderas de barlovento hasta los 300-400 m.